Para la mayoría de las personas, la pasta adecuada es la que lleva flúor, tiene el sello de la Asociación Dental Americana (ADA) y la vas a usar de verdad dos veces al día. El sabor, las promesas de blanqueamiento y la marca pesan mucho menos. Lo que sí cambia con la edad es la cantidad que pones en el cepillo, y ahí es donde se cometen la mayoría de los errores.
¿Qué cantidad y tipo de flúor necesita una pasta dental?
La pasta común que se vende en Estados Unidos ya trae un nivel de flúor que sirve para adultos y niños. No hace falta comparar cifras en el tubo. Busca en el panel "Drug Facts" fluoruro de sodio, fluoruro estannoso o monofluorofosfato de sodio, y fíjate en el sello de la ADA en la caja. El sello indica que el producto fue evaluado en seguridad y en lo que afirma.
Una pasta sin flúor puede saber rico y verse natural, pero no protege la superficie del diente contra las caries de la misma manera. El flúor actúa sobre el esmalte, ayuda a resistir los ácidos y repara daños muy tempranos. La página de la ADA sobre el flúor lo explica con más detalle (en inglés).
A algunas personas el dentista les receta una pasta de mayor concentración, por ejemplo cuando tienen muchas caries o la boca muy seca. Esa es una decisión clínica. No cambies por tu cuenta a un producto de receta, y no se lo des a un niño si el dentista no te lo indicó.
¿Cuánta pasta deben usar adultos y niños?
La cantidad importa más que la marca. Esta es la guía habitual:
- Adultos y niños mayores: una cantidad del tamaño de un chícharo, dos veces al día, durante unos dos minutos.
- Niños de unos 3 a 6 años: una cantidad del tamaño de un chícharo, con un adulto supervisando, porque a esa edad suelen tragar algo.
- Bebés y niños pequeños: una pizca del tamaño de un grano de arroz, desde que sale el primer diente.
Poner una tira larga en el cepillo no limpia mejor. Solo hace más espuma, y eso te lleva a escupir y enjuagarte antes de tiempo. Escupe el exceso, pero no te enjuagues con agua justo después de cepillarte, porque te llevas el flúor que acabas de aplicar. Si puedes, espera un rato antes de comer o beber.
Los niños que tragan mucha pasta mientras se forman los dientes permanentes pueden desarrollar manchas blancas leves llamadas fluorosis. Eso es un motivo para usar poca cantidad, no para dejar el flúor. Para saber cómo empezar temprano, lee las preguntas sobre la primera limpieza de los niños.
¿Y para dientes sensibles, blanqueamiento o encías?
Elige según el problema que realmente tienes y luego confirma que lleve flúor. Una pasta para sensibilidad también contiene flúor, y usarla unas semanas puede calmar el dolor al frío o al dulce en las raíces expuestas. Pero si la sensibilidad es nueva y aguda, necesita que la revise un dentista, no otra pasta. Nuestra página sobre la sensibilidad al frío después de una limpieza explica la ventana normal.
Las pastas blanqueadoras funcionan sobre todo por una abrasión suave y pueden resultar ásperas en dientes desgastados o sensibles. Los polvos de carbón y los productos "naturales" varían mucho, y muchos no llevan flúor. En la página de lo que no se debe hacer hay hábitos que desgastan los dientes.
¿Qué hacer ahora?
Revisa tu tubo: que tenga flúor y el sello de la ADA. Mide una cantidad del tamaño de un chícharo, cepíllate dos minutos dos veces al día, escupe y sáltate el enjuague. Para un niño, usa una pizca o un chícharo según su edad y mira cómo se cepilla.
Si sigues teniendo caries aun usando flúor, sientes la boca seca o dudas qué conviene para un niño menor de tres años, pregunta a tu dentista. La página del NIDCR sobre la caries es una buena lectura en lenguaje sencillo (en inglés). Este texto es educativo y no reemplaza un examen ni el consejo personal de un dentista.
