Si durante el embarazo te sangran las encías al cepillarte, estás en muy buena compañía. Con el aumento de las hormonas, el tejido de la encía reacciona con más fuerza a la placa que ya tienes en los dientes, y el resultado suele ser encías rojas, hinchadas, sensibles y que sangran con facilidad. La gingivitis del embarazo es frecuente y casi siempre se controla. Es una buena razón para seguir cuidando la boca, no para evitar al dentista.
¿Por qué aparece la gingivitis del embarazo?
Las hormonas del embarazo aumentan el flujo de sangre a las encías y cambian la forma en que el cuerpo responde a las bacterias de la placa. La misma cantidad de placa que antes no daba problemas ahora puede causar inflamación. Suele empezar hacia el segundo mes y se nota más en el segundo y el tercer trimestre.
Otros cambios la agravan. Las náuseas llevan ácido del estómago a la boca. Los antojos y los refrigerios pequeños y frecuentes significan más exposición al azúcar. Las arcadas al cepillarte pueden hacer que te cepilles menos. Y con las encías sensibles dan ganas de saltarse el hilo, lo que deja acumular más placa. Es un círculo, y se puede romper.
¿Cómo se ve y cuándo es un problema?
Los signos típicos son encías de un rojo intenso o brillantes, que se sienten hinchadas y sangran al cepillarte o usar el hilo. Algunas mujeres notan mal sabor o mal aliento. Estos cambios suelen mejorar después del parto.
Llama a tu dentista si el sangrado es abundante o constante, si las encías duelen o se separan de los dientes, o si sientes algún diente flojo. También si te sale en la encía un bulto rojo y blando que sangra fácilmente. A veces se llama "tumor del embarazo", aunque no es cáncer: es un crecimiento de tejido inflamado. Con frecuencia se reduce después del parto, pero un dentista debe verlo, sobre todo si molesta al comer. Nuestra lista de señales de alerta repasa lo que no debe esperar.
¿Cómo proteger tus encías durante el embarazo?
Mantén lo básico constante y adáptalo a cómo te sientas.
- Cepíllate dos veces al día con cepillo suave y pasta con flúor. Si el cepillo normal te da arcadas, prueba uno de cabeza más pequeña o cambia la hora.
- Después de vomitar, enjuágate con agua, o con una cucharadita de bicarbonato en un vaso de agua, y espera un rato antes de cepillarte, porque el ácido del estómago ablanda el esmalte.
- Limpia entre los dientes a diario, con suavidad. Si el hilo te resulta muy sensible, usa un cepillo interdental o un irrigador bucal. Que sangre no es motivo para dejarlo; mira cuándo pausar y cuándo pedir cita.
- Elige bien los refrigerios y evita tomar bebidas dulces a sorbos durante el día.
¿Es seguro ir al dentista estando embarazada?
En general, las limpiezas y revisiones de rutina se consideran seguras y recomendables durante el embarazo, y una limpieza puede reducir la placa que alimenta la inflamación. Avisa en el consultorio que estás embarazada y de cuántas semanas, y menciona tus medicamentos y vitaminas prenatales. Pueden ajustar la posición, el momento y las decisiones sobre radiografías o medicinas. Si tienes dudas sobre un tratamiento concreto, consulta también a quien lleva tu control prenatal.
Si hace tiempo que no te revisas, programa una visita al inicio del embarazo: es más fácil tratar un problema temprano que en una urgencia. Hay más información sobre la enfermedad de las encías en la página del NIDCR (en inglés).
Este artículo es información general y no reemplaza una revisión ni el consejo de tu dentista y de tu profesional de control prenatal.
